Concha Espina y María de la O Lejárraga

Concha Espina y María de la O Lejárraga,

Dos grandes escritoras españolas vinculadas al modernismo: ideológicamente en las antípodas, culturalmente igual de olvidadas

Maria Lejárraga

Entre las tareas pendientes del feminismo sigue estando la recuperación de la memoria de grandes mujeres artistas, filósofas, científicas o escritoras que, a pesar de tener una talla igual o superior a la de sus compañeros varones, fueron paulatinamente abandonadas por la crítica y la historiografía.

Desde muchas áreas del feminismo se está trabajando en esta labor de recuperación, especialmente desde hace un lustro, y desde este blog queremos poner nuestro grano de arena con entradas que revaloricen el papel de estas grandes mujeres.

Concha Espina

Desde muchas áreas del feminismo se está trabajando en esta labor de recuperación, especialmente desde hace un lustro, y desde este blog queremos poner nuestro grano de arena con entradas que revaloricen el papel de estas grandes mujeres.

De estas dos escritoras modernistas, la primera, sonará mucho a los habitantes de Madrid, porque da nombre a una de las estaciones de metro de la ciudad: se trata de Concha Espina (1869-1955). Pero pocos saben que fue candidata al Premio Nobel de Literatura tres años consecutivos, entre 1926 y 1928. No lo consiguió, pero sí logró otros grandes reconocimientos como el Premio Nacional de Literatura o ser nombrada miembro de honor de la Academia de Artes y Letras de Nueva York. Sin embargo, curiosamente, no consiguió sillón de la Real Academia Española. Originaria de Cantabria, al poco de casarse emigró con su marido a Chile, donde entró en contacto con el modernismo. Cuando vivió en Madrid celebraba todos viernes un salón literario en la calle Goya, al que asistían personajes de la alta burguesía e intelectuales. Fue una republicana convencida, pero de derechas: apoyó el golpe de Primo de Rivera. Su extensa obra (principalmente novela) fue muy leída en su tiempo. Incluso el pueblo de Mazcuerras (Cantabria), donde pasó gran parte de la guerra civil y sirvió de escenario para algunas de sus novelas bajo el nombre de Luzmela, cambió su nombre por el de ficción en 1948. En la década de 1930 empezó a quedarse ciega.

En el otro lado del espectro político estuvo María de la O Lejárraga (1874-1974), una escritora y dramaturga española afiliada al PSOE y considerada una de las primeras feministas activas de nuestro país; aunque, paradójicamente, consideró que su mensaje sería mejor recibido si venía firmado por un hombre, por lo que muchas de sus obras, las firmaba su marido, Gregorio Martínez Sierra. Fue una autora en la sombra. De hecho, se cree que la mayor parte de la obra conocida de Gregorio Martínez Sierra en realidad es de ella, pero que además ejerció de negra literaria para otros prestigiosos autores como Eduardo Marquina. Era maestra y en 1933 fue elegida diputada por Granada. La guerra civil la obligó a exiliarse a Argentina, donde murió con casi cien años. Aparte de obras musicales ligadas a la música de Falla o Turina, escribió otras obras de teatro tan importantes como Canción de Cuna (llevada al cine varias veces, la última por José Luis Garci, quien, aunque ya se sabía que debía la autoría a María Lejárraga, cita como autor al marido). También escribió algunos libros de memorias y fundó junto a su marido dos de las grandes revistas difusoras del modernismo en España: Renacimiento y Helios. En su casa se reunían figuras como Valle-Inclán, Benavente, Rivas Cherif, Rubén Darío o Manuel de Falla. Igual que le ocurrió a Concha Espina, empezó a quedarse ciega bastante joven, a partir de los años 40, por sufrir cataratas.

Ada Bale

El goce de robar, de Concha Espina, con ilustraciones de Penagos. Madrid, Prensa
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