Mujeres que ven cómo se difuminan

Mujeres que ven cómo se difuminan:

Carmen Kurtz y Mercedes Salisachs, dos de las escritoras más vendidas y de cuyas interesantes obras nos fuimos olvidando mientras seguían vivas

Si preguntáramos quiénes han sido los escritores españoles más leídos del siglo XX, muy poca gente metería mujeres en la lista; sin embargo, a la cabeza se encuentra una mujer, la escritora de literatura romántica Corín Tellado, con unos 5.000 títulos en su haber, traducidos a 27 idiomas, con más de 400.000.000 de ejemplares vendidos.

Pero otras mujeres, dedicadas a otros géneros, también vendieron miles y miles de ejemplares de las múltiples ediciones de sus obras.

Entre estas mujeres poseedoras de un gran número de superventas, destacan dos escritoras barcelonesas: Carmen Kurtz y Mercedes Salisachs.

Podemos asegurar sin ningún género de dudas que si estas dos escritoras hubieran sido hombres la mayor parte de sus obras seguirían en las estanterías de las librerías, en los catálogos de las editoriales más prestigiosas.

Carmen Kurtz (1911-1999): es el nombre con el que se conoce a la escritora Carmen de Rafael Marés, que firmaba con el apellido modificado de su marido. Era nieta y bisnieta de emigrantes catalanes que vivieron en Estados Unidos, México y Cuba. Su padre había nacido en La Habana y su madre, en Baltimore. Es una de las escritoras más originales de la posguerra española además de una de las figuras más importantes de la literatura infantil y juvenil de la segunda mitad del siglo XX. A los cinco años entró en un parvulario Montesori. A los seis entró en el Sagrado Corazón de Barcelona, de donde la tuvieron que sacar por lo inhumano de su disciplina. Acabó una licenciatura de inglés en México. Volvió a Barcelona, donde conoció al que sería su marido. Cuando en 1935 contrajo matrimonio, se trasladó a vivir a Francia. A su esposo, Pierre Kurz, un francés de origen alsaciano, lo enviaron luego al frente y acabó en un campo de concentración alemán del que logró escapar en 1942. Esta terrible experiencia influyó en la conciencia social y política de la escritora. Un año más tarde regresaría con su marido a España y, para poder comer, comenzaría a escribir. Se decidió por un género al que aportaría gran cantidad de títulos: la literatura infantil. Pero no solo escrib cuentos infantiles. Con su primera novela autobiográfica, Duermen bajo las aguas, ganó el premio Ciudad de Barcelona en 1954. Y luego el Planeta en 1956. Sus mayores éxitos los alcanza con la serie infantil de Óscar, por la que la nominan al prestigioso Hans Christian Andersen, el «Nobel» de la literatura infantil. También escribe guiones para teatro y televisión. Sus obras más aclamadas son las que pertenecen a la trilogía Sic Transit de la década de 1970. Tiene en su haber al menos 14 novelas y decenas de libros infantiles. Sorprende cuando apenas conseguimos encontrar ahora algunas de sus obras editadas, porque su obra, completamente olvidada, contiene importantes reflexiones sobre la situación de las mujeres de su época, sobre el erotismo como lugar de encuentro y desencuentro para hombres y mujeres, todos al fin y al cabo esclavos de sus estereotipos.

La otra escritora catalana, Mercedes Salisachs (1916-2014), fue aclamada por crítica y público. Es difícil entrar en una librería de viejo sin encontrar varias de sus obras. Es una de nuestras escritoras más prolíficas, con más de 30 novelas, 40 obras y una veintena de premios, vivió casi un siglo. Hija de un industrial catalán, en 1935 se casó con José María Juncadella Burés, perteneciente a una de las familias más ricas del país y con quien tuvo 5 hijos. Mercedes hablaba cinco idiomas y el catalán no fue uno de ellos. Fue directora editorial en Plaza y Janés y una de las escritoras más longevas en activo, pues siguió escribiendo hasta su muerte con 97 años. La muerte de uno de sus cinco hijos en un accidente de coche en 1958 inspiró una de sus novelas más intensas, La gangrena, por la que recibió el Premio Planeta en 1975 (aunque fue otras dos veces finalista del premio, en 1955 y en 1973) y obtuvo muchísimos más premios, como el Ateneo de Sevilla por El volumen de la ausencia en 1983. Salisachs sufrió la intransigencia de la censura durante la dictadura franquista. Al mismo tiempo, fue cuestionada por el ambiente burgués que rodeaba a la artista. Para unos críticos era una señora de la alta burguesía catalana que escribía por aburrimiento. Para muchos de su clase y para la dictadura era una molestia, una mujer sin pelos en la lengua, a quien no le dolían prendas en disfrazarse y colarse en un burdel para documentarse y que además escribía sobre temas demasiado incómodos para el régimen. Jamás recibió el homenaje que mereció de parte del mundo de las letras o de las instituciones culturales del país. Gracias a que obtuvo el Planeta y a que ha muerto hace relativamente poco, tenemos la suerte de poder encontrar editadas, de momento, un puñado de sus novelas.

Ada Bale

Duermen bajo las aguas, de Carmen Kurtz
Duermen bajo las aguas, la autobiografía de Carmen Kurtz que ganó el premio Ciudad de Barcelona en 1954
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